Que bailemos hasta la muerte; que invoquemos a Antonio Ríos; que inauguremos los lentos; que el chamuyo sea imborrable, que me extiendas las cortinas.
Que me cierres las ventanas y las cortinas, la boca de silencios, los labios de texturas, las caderas de lycra turquesa, los pulmones de gemidos; las manos de recorridos; la palabra de un único enunciado que exprese a los ojos un simple pero contundente "feliz año nuevo".

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