viernes, 30 de diciembre de 2011

Si hay algo que en realidad deseo es que para31 te me vengas, te olvides del fastidio navideño, te pongas el vestido que yo elija, te me envuelvas de girnaldas, te me regales y te dejes regalar.
Que bailemos hasta la muerte; que invoquemos a Antonio Ríos; que inauguremos los lentos; que el chamuyo sea imborrable, que me extiendas las cortinas.
Que me cierres las ventanas y las cortinas, la boca de silencios, los labios de texturas, las caderas de lycra turquesa, los pulmones de gemidos; las manos de recorridos; la palabra de un único enunciado que exprese a los ojos un simple pero contundente "feliz año nuevo".

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