domingo, 31 de marzo de 2013


 Los poetas casi siempre describen el amor como un sentimiento que escapa de nuestro control, que vence a la lógica y al sentido común. En mi caso fue exactamente así. No esperaba enamorarme de ti y dudo mucho que tú tuvieras previsto enamorarte de mí. Por eso cada minuto que pasamos juntos ha quedado grabado en mi memoria. 




Si entre sonrisas no te das cuenta lo feliz que me hace que me toques y me tiemblen las manos; si no te das cuenta que de reojo te miro y si me miras me invade la vergüenza, y es ahí cuando me doy cuenta de que te quiero, y en exceso; y no es que quiera quererte menos. Te quiero lo necesario, pero no sé si lo justo. Te quiero y no me canso de repetirlo. Si entre sonrisas no te das cuenta de lo feliz que me hace tenerte al lado, querer dormir mientras me acaricias; si no te das cuenta de que me encanta saber que sólo con estar ahí cambias mi humor, te lo podría decir cuantas veces sea necesario, de las formas y combinaciones que quieras, si es esa la manera correcta para sacarte de los labios un yo también. 

Prometo llevarte a todos los aeropuertos que ahora no podemos permitirnos pisar. Pasar noches en vela en hoteles de ciudades que siempre quisimos visitar. Y desayunar juntos en la cama mirando el amanecer por la ventana mientras los primeros rayos de sol perfilan las siluetas de las antenas en los tejados de
la capital. Prometo llevarte a tus tierras y ser el turista más ávido de aventuras e historias que jamás haya recorrido el país donde dicen que las estrellas casi se pueden tocar. Recorrer contigo la terminal del aeropuerto llenos de nervios, ganas y respeto por el largo trayecto hasta llegar a un lugar donde de pronto dejemos el invierno atrás. Y despegar de noche sabiendo que nos despertará el piloto anunciando sol en el día nuevo que comienza a despuntar. Y mirarnos sonriendo a sabiendas de todo lo que está a punto de comenzar. Y bajar del avión y sentir que el olor del los aires buenos nos invade al caminar. Cambiar el abrigo por la malla, las botas por sandalias y las bufandas por tus faldas de color primaveral. Echar atrás el tiempo y volver a disfrutar de un diciembre rodeados de sol, arena y mar. Sólo deja que el destino cumpla todo lo previsto antes de que anuncie que esta fecha señalada está próxima a llegar. Que no importa si no es hoy, ni es mañana, lo escrito, escrito está. Y mis promesas las firmo con tinta de la que mancha y no se va.

sábado, 14 de julio de 2012

Marc Levy 'Volver a verte'


— ¿Estás hablando de amar?
—Algo parecido, sí. Es tan increíble lo que tú has hecho...
— ¿Dejarme atropellar por un sidecar?
—Continuar amándola sin esperar nada. Alimentarte sólo de lo que sentías por ella, respetar su libertad, conformarte con el hecho de que ella exista sin intentar verla otra vez, sólo para protegerla.
—No es para protegerla, Paul. Sino para dejarle tiempo para realizarse. Si le hubiera dicho la verdad, si hubiéramos vivido esta historia, la habría alejado de su propia vida.
— ¿La esperarás todo ese tiempo?
—Mientras pueda.

Amor del bueno

Perdonad, sé que tengo esto un poco abandonado últimamente pero os prometo que voy a pasarme por aquí más a menudo.  Os dejo un fragmento de un libro que me estoy leyendo, espero que os guste tanto como a mí.

—Entonces, ¿por qué rompió con aquella mujer a la que tanto echa de menos? ¿Por algunas incompatibilidades?
—Digamos que pasamos muy cerca el uno del otro. Yo fui tan sólo un inquilino de esa felicidad y ella no pudo renovar mi contrato.
— ¿Cuál de los dos rompió?
—Ella me dejó y yo la dejé partir.
— ¿Por qué no luchó?
—Porque la lucha le habría hecho daño. Se trataba de una pregunta que había que plantearle a la inteligencia del corazón. Anteponer la felicidad del otro en detrimento de la propia es un hermoso motivo, ¿no?

martes, 3 de julio de 2012

bd

Me suena el teléfono, lo miro: Lorena.Lo cojo: ya estoy en la catedral!! ya voy tranquila! llego, está mirando justo para el otro lado de la plaza, me acerco por detrás y le doy un beso en la mejilla, primero se asusta, luego me mira, me sonríe con esa sonrisa que tanto me gusta y me dice hola, entonces le entrego dos espaguetis y se empieza a reír, me pongo muy contento al ver de nuevo su sonrisa, empezamos a caminar y a hablar, primero vamos a la constitución y nos sentamos en el césped, noto que pasa un poco de mi, pero me da igual se que está allí, que le pedí que saliera una tarde con migo y ella fue, aunque no quiera nada con migo, ella fue y eso ya bastaba para hacerme feliz. Seguimos hablando. Nos levantamos y seguimos hablando, paseando por el camino largo, para arriba y para abajo, para arriba y para abajo,... y de repente, un perro que pasa al lado de nosotros, pega un ladrido enorme y ella me coge la mano sin saber porque, seguimos agarrados de la mano lo cual me hace ponerme muy rojo y aún mas nervioso, pero al fin y al cabo me encanta. seguimos hablando y así pasa el tiempo, la invito a un helado y seguimos hablando, de repente suena su móvil, responde: Papá?, cuelga me tengo que ir me dice, me da un beso en la boca, duró un segundo? nah! yo creo que no duro ni medio pero se me hizo eterno me quedé de una manera muy rara, no sabía que hacer, me quedé paralizado ,lo único que notaba era que estaba muy rojo a la vez que recordaba muy sorprendido sin saber que había pasado de repente para que me consagrara con aquel gran regalo que era para mí un beso suyo, me meto la mano en el bolsillo y saco una bolsa roja y de repente plas me despierta mi padre, todo un sueño, pero al fin al cabo un súper sueño, mejor que en los que me tocaba un premio en la lotería, aquello si que era un premio, el mejor premio que podría obtener, un beso suyo.

---Te quiero---

sábado, 2 de junio de 2012



Un día, un profesor de filosofía empezó su clase tomando un frasco grande y vacío de mayonesa que llenó con pelotas de golf. A continuación, les preguntó a sus estudiantes que si el frasco estaba lleno. Y los estudiantes respondieron que sí.
Pero el profesor tomó una caja llena de canicas y la vació dentro del frasco de mayonesa. Haciendo unos pequeños movimientos, Las canicas llenaron los espacios vacíos que había entre las pelotas de golf. Entonces, el profesor volvió a preguntar a los estudiantes que si el frasco estaba lleno, y ellos volvieron a decir que sí.
Pero el profesor tomó una caja con arena y la vació dentro del frasco. Sacudió un poco el frasco, y obviamente, la arena ocupó todos los espacios vacíos, así que el profesor volvió a preguntar que si el frasco estaba lleno. En esta ocasión, los estudiantes respondieron con un sí unánime.
Pero el profesor agregó dos tazas de café al contenido del frasco y, efectivamente, aún había sitio para esa cantidad de líquido. Los estudiantes estallaron en carcajadas al comprobar la agudeza del profesor. Cuando la risa se apagaba, el profesor les dijo:
–Quiero que se den cuenta de que este frasco representa la vida.
Las pelotas de golf son las cosas importantes en la vida como la familia, los hijos, la salud, los amigos, todo lo que les apasione de verdad. Son cosas que llenarían por completo su vida aunque perdieran todo lo demás.
Las canicas son las otras cosas importantes, como el trabajo, la casa, el abrigo, entre otras.
La arena es todo lo demás, las pequeñas cosas.
Si ponen la arena en el frasco primero, ya no habrá espacio para las canicas, ni para las pelotas de golf. Lo mismo ocurre con la vida. Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las cosas realmente importantes en la vida.
Así pues, presten atención a las cosas que son cruciales para su felicidad. Jueguen con sus hijos, tómese tiempo para asistir al médico, vayan con su pareja a cenar, practiquen su deporte o afición favorita. Siempre habrá tiempo para limpiar la casa y reparar la llave del agua. Ocúpense de las pelotas de golf primero, de las cosas que realmente importan. El resto es sólo arena.
Uno de los estudiantes levantó la mano y preguntó que qué representaba el café? El profesor sonrió y dijo:
– ¡Me alegro de que me haga esa pregunta! –Exclamó el profesor–. El café sirve para demostrar que no importa cuán ocupada pueda parecer su vida, siempre habrá sitio para compartir un par de tazas de café con un amigo