¿Por qué te escribo todo esto? ¿Qué significan estas confesiones, tan largas y excesivamente íntimas? Tal vez te hayas hartado, tal vez hayas pasado página. Te habrás preguntado: ¿Adónde quiere ir a parar, hacia dónde me lleva? Es cierto, a lo largo del discurso divago. En vez de tomar el camino principal, frecuentemente y de buen grado me meto por los senderos humildes. Da la sensación de que me he extraviado y acaso no se trata de una sensación: me he extraviado de veras. Pero éste es el camino que requiere eso que tú tanto buscas, el centro.
martes, 22 de marzo de 2011
miércoles, 16 de marzo de 2011
Me imaginé un mundo contigo, una vida contigo, una cama para dos y acabar enrollados en las sábanas. Discusiones por quién fregará los platos cada semana o a quién se le olvidó apagar la luz cada noche. Que las peleas por el mando no sustituyan a las de elegir el lugar de vacaciones. Me imaginé una bonita casa que decorar, que me llevaras cogida cuando fuéramos de paseo. Que el echarte de menos se abrazara a mí nada más irte por la puerta, y los “buenos días” sean mil besos la mejor respuesta. Despertarnos los últimos las mañanas de domingo, abrazada a tu cintura igual que mi barriga se queda abrazada a los rayos de sol, con las tostadas que siempre se queman esperándonos para celebrar una gran noche de pasión. ¿Te imaginas así, siempre?
jueves, 3 de marzo de 2011
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